¿Es que hay algún doctor en el avión?

última actualización: 17/02/2020
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Cómo saber si hay un doctor en el avión

Una de las preguntas más comunes de quienes deciden viajar en avión sea frecuente o esporádicamente suele ser ¿hay un doctor a bordo? Y es que todo el mundo procura viajar en buenas condiciones de salud.

Los accidentes pueden ocurrir, así lo describe un estudio de 2013 en el New England Journal of Medicine (NEJM). Donde se demostró que había una emergencia de índole médica por cada 604 vuelos realizados.

Aunque es probable que este número real sea mayor debido a que no se reportan todos los incidentes ocurridos.

Determinar la incidencia de emergencias médicas exactas durante el vuelo es complicado, ya que las aerolíneas no están obligadas a reportar tales incidentes.

Se estima que en el 90% de los aviones viaja un doctor

Los kits de emergencia han mejorado notablemente, pero a pesar de los esfuerzos de las aerolíneas por proporcionar ayuda en casos de urgencia médica, es comprensible pensar que existen crisis difíciles de superar a 10.000 metros de altura.

Los pasajeros crecen en número y envejecen: cada vez más personas mayores de 60 años, se aventuran a hacer rutas transoceánicas.

A esto se suman varios factores de riesgo para su salud. Como la alteración de los horarios, las comidas, el sueño, y la deshidratación. Además del cansancio típico de las horas previas a un viaje aéreo.

Adicional están los nervios y la ingesta de fármacos o alcohol para tratar de aplacarlos.

Todo ello junto pueden desencadenar problemas gastrointestinales, mareos e incluso agravar dolencias previas.

Todos los médicos, independientemente de su especialidad, comparten una educación logica y básica, que les permite cumplir con una amplia gama de situaciones de emergencia. Incluye ser cuidadoso, conocer sus propias limitaciones y hacer un pronóstico.

Es decir, predice lo que puede pasar para de esa manera guiar al piloto de la nave y sugerir un cambio de itinerario en el vuelo.

Esto para alcanzar un destino en tierra en donde la persona afectada pueda ser llevada al hospital más cercano. Para ser atendida en emergencias y aumentar las probabilidades de vivir.

Muchos aviones ahora cuentan con un desfibrilador a bordo

De hecho, es una decisión de la compañía llevarlo o no, pero si lo tienen, la tripulación de la nave debe estar perfectamente entrenada para usarlo.

Hay quienes sí lo incluyen en sus vuelos como por ejemplo la compañía Air Europa, que fue la primera de procedencia española en incluirlos. Desde finales de 2015 incluye este dispositivo, con sus vuelos de larga y corta distancia.

Han adquirido una de las unidades más avanzadas del mercado. DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático).

Que permite con mayores garantías, tratar un posible paro cardíaco producido durante un vuelo.

Estos desfibriladores responden a un diseño muy simple con instrucciones de voz claras. También se pueden usar para personas de todas las edades.

Los desfibriladores tienen una llave pediátrica integrada para alertar al dispositivo de que el paciente es un niño.

Pero sea cual sea la emergencia, tener un doctor en el avión puede ser la diferencia entre la vida o la muerte.

En términos generales, el transporte aéreo no representa riesgos importantes para la mayoría de los pacientes con enfermedades cardíacas. Los «eventos» cardíacos ocurren en solo 1 o 2 pacientes en cada millón durante los viajes aéreos.

Sin embargo, algunos pacientes con enfermedades cardíacas deben evitar volar. Al menos temporalmente, debido al mayor riesgo de estar confinado a una altitud elevada (con poco oxígeno) en el compartimento.

Los aviones están presurizados al equivalente de aproximadamente 3.000 km sobre el nivel del mar.

 

Contar con la presencia de un doctor en el avión es una gran ventaja. Sin embargo, esto no siempre será posible por lo que es mejor tomar nuestras debidas precauciones antes de volar. A continuación te invitamos a descubrir nuestro artículo – viajar con personas mayores